El independentismo : ¿Una amenaza para Europa ?

Alexis Demoment, traduit par Carla Ortuño Güendell
23 Septembre 2014



Mientras que el referéndum sobre la independencia de Escocia anima actualmente a numerosos debates en la prensa europea, también se está organizando el voto en torno a la independencia de Cataluña. El domingo 9 de noviembre los catalanes deberían expresar a través de las urnas su deseo de independizarse o no de España.


En primer lugar, hay que recordar que en un caso como en el otro, en caso de victoria  del “si”, ninguno de los dos referéndum otorgaría al gobierno respectivo de las dos regiones el derecho a proclamar su independencia. Del lado británico, la constitución declara que la salida de una región del Reino Unido necesita el acuerdo del Parlamento de Westminster. Del lado español, la situación es aún más delicada ya que el gobierno, instalado en Madrid, se niega a reconocer el referéndum catalán tachándolo de “ilegal”. 

De todas maneras, si la mayoría de la gente se proclama a favor de la independencia, ni Madrid ni Londres podrán evitarlo indefinidamente. El triunfo del “si” casi seguro conllevaría a la autonomía de estas regiones. Incluso en caso de una derrota, el simple hecho de haber recurrido al voto sobre la cuestión independentista refleja su importancia en dichas regiones. Además, varios territorios ya conocen el importante fenómeno de regionalismo en Europa: Flandes, Córcega, Padana, el País Vasco… 

Los retos nacionales

Las regiones implicadas podrían ellas mismas sacar más beneficio. Efectivamente, se trata generalmente de regiones económicamente dinámicas, las cuales sacan más partido a las redistribuciones de riqueza con respecto a las regiones más pobres. Por ejemplo, Cataluña produce alrededor del 20% del PIB español. Escocia dispone de la totalidad de los recursos petroleros del Reino Unido. Sin embargo, existen riesgos: el aislamiento puede convertirse en un freno para el comercio, la cuestión de la moneda (y quizá de una devaluación) son cuestiones también a considerar.

Por su parte, los Estados que se encontrarían con una región menos también saldrían perdiendo. Puede que hayan numerosas consecuencias demográficas, geográficas, diplomáticas e incluso económicas. Es la razón por la cual David Cameron ha pedido a los escoceses que rechacen la idea de una independencia, mientras que el gobierno madrileño, por su lado, denuncia un “referéndum ilegal”. 

Los retos europeos

Algunos observadores también ven una amenaza para la Unión Europea. Las eventuales regiones independientes también querrán integrarse a la Unión Europea para aprovecharse del dinamismo de esta, sobretodo comercial y financiero. Esto realza un problema europeo: aceptar estas regiones permitiendo que se integren en la Unión Europea sería un incentivo para los separatistas, que temían hasta ahora no poder beneficiarse de Europa en caso de independencia. 

Tras el aumento del euroescepticismo en las últimas elecciones europeas de mayo 2014, divisiones en su seno reforzarían probablemente las debilidades europeas. Cuanto más dividida esté Europa, más crecerán las desigualdades entre los países. 

Sin embargo,  la Europa “amenazada” está todavía por definirse. Los resultados de las últimas elecciones, al igual que las cuestiones de independencia, no son indicadores para eliminar, sino para reinventar. La polémica proviene del hecho de que Europa, en el corazón de la mundialización, está sometida a leyes del mercado internacional, con el fin de mostrarse competitiva, a veces en detrimento de la población. El independentismo es uno de los últimos baluartes de la reivindicación de la diversidad cultural. 

En otras palabras, estas tendencias se pueden asociar a las nuevas corrientes de pensamiento alter-mundialistas, que preconizan una independencia no con miras a un repliegue nacionalista, sino al asentamiento como una región dinámica en el seno de Europa. 

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