Guatemala: reanudación del juicio del ex-dictador Efraín Ríos Montt

12 Mai 2013


En Guatemala, el juicio por genocidio del ex dictador José Efraín Ríos Montt (marzo de 1982 hasta agosto 1983), empezado en marzo, había sido anulado en abril. Hoy, empieza de nuevo. Una condenación de Ríos Montt sería de gran importancia en un país donde la impunidad reina, y donde también los responsables de los masacres cometidos durante la guerra civil no fueron juzgados.


El ex dictador de Guatemala, y general jubilado, Ríos Montt acusado de delitos de genocidio y lesa humanidad elude de nuevo a la justicia. José Efraín Ríos Montt ha sido uno de los dictadores más sanguinarios de América Latina. Su mandato, ubicado en el contexto de la Guerra Civil de Guatemala 1962-1996, duró 16 meses, el tiempo comprendido entre marzo del 82 y agosto del 83. El pasado año tras reunir las pruebas necesarias se determinó que podía ser llevado a juicio para responder ante los crímenes acontecidos bajo su política de tierra arrasada. El jueves 18 de abril, el juicio fue anulado por el Tribunal de Mayor Riesgo. Durante el periodo en el que ostentó el poder, según la CEH (Comisión de Esclarecimiento Histórico patrocinada por la ONU) 448 aldeas fueron arrasadas, y 10.000 personas ejecutadas extraoficialmente. En el juicio, solo responderá por 15 masacres en las que 1.776 personas murieron, casi la mitad de ellos eran niños menores de 12 años. El juicio empezó de nuevo el 7 de mayo según Jasmin Barrios, presidente del tribunal.

 


Las raíces de la guerra civil

A principios del siglo XX, United Fruit Company, multinacional estadounidense que ejercía el monopolio de la fruta era el grupo con más poder económico y político de Guatemala. A causa del acaparamiento de poder por dicha compañía en 1944 se desató una revolución llevada a cabo por intelectuales para devolverle el poder al pueblo estableciendo la democracia. Jacobo Arbenz fue elegido como presidente en el 50. Él y su política, con la que pretendía favorecer a los pobres y acabar con dicho monopolio, fueron los detonantes de la guerra civil guatemalteca que durante sus más de 30 años se cobraría casi 200.000 vidas, eliminando así del país gran parte de la población indígena maya.

El golpe de estado en el 54, que derrocó a Arbenz fue secundando por la CIA, debido a los intereses económicos de EEUU sobre la fruta. Se calificó su gobierno de comunista. Este hecho, más el racismo, fueron justificantes suficientes para comenzar la guerra civil. Una guerra turbulenta, de caos político, caracterizada por la sucesión de golpes de estados. Fue así, con un golpe de estado llevado a cabo en 1982, el que puso a Ríos Montt en el poder, quién en unos meses disolvió la junta, los partidos, y se auto proclamó Presidente de la República de Guatemala.

Carrera de un dictador sangriento

José Efraín Ríos Montt (nacido en 1926), comenzó su carrera militar al alcanzar la mayoría de edad. A los pocos años se convirtió en el director de la Academia Militar del país. Poco después optó a las elecciones presidenciales, las cuales perdió se cree que a causa de que su oponente cometió fraude. Fue destinado a España como embajador de Guatemala. Tras este periodo, ingresó en la Iglesia del Verbo, secta evangelista, dentro de la cual llegó a pastor. Esta era su ocupación cuando fue llamado a desempeñar un puesto en la junta que gobernaría el país tras el golpe de estado del 82.

Ríos Montt, o Ríos de Sangre Montt como llegó a ser conocido, llevó a cabo uno de los periodos más cruentos de la guerra civil guatemalteca. Bajo la máxima “salvar a Guatemala del comunismo” se llevaron a cabo actos infames. Amputaciones, torturas, violaciones, ejecuciones indiscriminadas con el fin de aniquilar la población indígena, que según afirmaban sustentaba a los revolucionarios. Su política era la de tierra arrasada, siguiendo la línea de lo acontecido en Vietnam, y aconsejado por militares argentinos. Su método era quitarle el agua al pez. Así arrasó cultivos y aldeas. Mató también a niños, mujeres y ancianos. Según las organizaciones humanitarias, se le atribuyen un total de diez mil muertes. Borró del mapa 448 aldeas.

Una revolución en marcha

Ríos Montt se convertiría así en el primer dictador que llevado a juicio en Centroamérica (en Panamá, el expresidente Manuel Noriega fue condenado pero estaba en la cárcel en los Estados Unidos, NdR). Este hecho supondría un gran hito en la historia de Guatemala. Guatemala es un país donde abundan la corrupción, los asesinatos, la droga, sin que estos hechos sean llevados ante un tribunal. Por eso, este juicio no es tan solo contra Ríos Montt, sino que es un intento de reinventar el Estado de Guatemala. En palabras del ministro de Asuntos exteriores de este país, Luis Fernando Carrera, en una entrevista concedida a El País, este juicio versaría sobre la reconciliación nacional, así como sobre la impunidad. Sería el principio de una era en la que la impunidad se borraría de la cotidianidad guatemalteca.

Sin embargo, este juicio que comenzó el pasado 20 de marzo ha sido cancelado. Hay pruebas suficientes para inculpar al ex dictador, hay muchos testigos, la defensa estaba totalmente asfixiada ante la contundencia con la que la acusación se dirigía a Montt. Desde el comienzo, éste intentó evitar el juicio del que casi seguro saldría culpable. Quiso acogerse a la Ley de Amnistía de Guatemala, pero un juez rechazó la apelación alegando que tal Ley no podía aplicarse a los cargos de genocidio. Así mismo, intentó excusarse diciendo que él no ordenó los abusos, si no que fueron actuaciones libres de los soldados a su cargo. Esta afirmación, que ya se ha escuchado en otros tribunales en los que eran juzgados otros genocidas, como El Tribunal de La Haya, ha sido dictaminada como carente de validez jurídica. Muchas han sido las maneras en las que este sanguinario dictador ha intentado eludir las responsabilidades de los actos cometidos durante su mandato. Tales como calificar a la juez Flores Polanco de imparcialidad debido a unas declaraciones que ésta hizo.

El juicio había sido anulado el 20 de marzo, y además fue suspendido por la juez Carol Patricia Flores Polanco el pasado jueves 18 de abril. Esta decisión, aplaudida por los defensores, no ha tenido una buena acogida entre la acusación y la fiscalía que la consideran una ofensa hacia las víctimas.

Ha sido mucha la presión que ha desencadenado este juicio, siendo los Veteranos Militares de Guatemala (Amilgua) una de las organizaciones que más arduamente han defendido a Montt. También la derecha empresarial que afirmaba que este juicio solo podría acarrear la división del país, así como a perturbar la paz. Estos últimos han llevado a cabo de una recogida de firmas para invalidar el juicio, alegando presiones internacionales que anulaban la objetividad del juicio.

En una de las últimas sesiones del mismo, uno de los testigos protegidos de la acusación declarando en videoconferencia acusó al presidente actual de Guatemala, Otto Pérez Molina, de haber participado en las vejaciones cometidas durante la dictadura de Ríos Montt.

Como consecuencia de este clima que suscitado por el proceso, éste ha sido anulado. Son muchos los detractores de esta anulación, entre ellos la fiscal general Claudia Paz y Paz, que en una conferencia ha declarado que la resolución es ilegal y alejada de lo ordenado por la Corte de Constitucionalidad y que debido a ello el Ministerio Publico hará todo lo posible por impugnarla, por lo cual la misma no es aún firme.

Guatemala anhela la solución a este conflicto. Las víctimas de la guerra civil, las víctimas de la política de tierra arrasada de Ríos de Sangre Montt esperan que se haga justicia en su país. Que los culpables paguen por sus delitos. Que estos delitos sean llevados a juicios. Y que el juicio pueda finalizarse sin más altercados.





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