LAS MALDIVAS: “LATIGAZOS BAJO LOS COCOTEROS”

Antoine Boyet, traducido por Carla Ortuño Guendell
24 Juin 2013


Un tribunal maldivo condenó, en virtud de la charia, a una adolescente de 15 años – víctima presumida de una violación – a 100 latigazos y 8 meses de arresto domiciliario después de que haya confesado haber tenido relaciones sexuales prematrimoniales. Más de un millón de personas en todo el mundo firmó una petición por internet condenando esta decisión y de esta manera con la intención de presionar al gobierno maldivo.


Las Maldivas es un arquetipo de la pequeña isla tropical donde se está bien para pasar las vacaciones. Arena blanca, bungalós sobre pilotes, biquinis, aguas turquesas, cocoteros: las islas Maldivas representan un verdadero paraíso para todos los turistas. Es la destinación plebiscita para los turistas afortunados y las parejas occidentales que celebran su luna de miel. El paisaje es luminoso, pero el espectáculo es mucho menos grandioso en las colisas. 
 
Las Maldivas es también un país en el que más de 300 000 habitantes vive con la triste realidad de una democracia que es victima de una interpretación cada vez más radical del Islam. La justicia maldiva se basa en los elementos de la ley islámica (charia) y en la Common Law británica. En virtud de la charia, los hombres y las mujeres – adultos y niños incluidos – están expuestos al riesgo de una sentencia de 100 latigazos y también a estar condenados a un arresto domiciliario si se cree que son culpables de haber tenido relaciones sexuales prematrimoniales. Por supuesto, los extranjeros son exentos, y pueden disfrutar plenamente de su sexualidad, o tomar alcohol o incluso consumir carne de cerdo.
 
Esta ley dista de ser un simple accesorio, testimonia la historia trágica– y entre muchas otras – de una niña de 15 años. La adolescente fue arrestada el año pasado en la isla Feydhoo en el atolón de Shaviyani, donde la policía descubrió a un recién nacido muerto y enterrado en el patio de la casa. Cuando la joven se quedó embarazada después de haber sido violada varias veces por su padrastro, su padre y su madre le prohibieron ir a la escuela para esconderla de la comunidad y guardar el secreto oscuro de la familia. Esperaron pacientemente durante 9 meses y probablemente luego mataron y enterraron al recién nacido. El padrastro de la adolescente incurre una pena de prisión de 25 años si se le juzga culpable de violación y asesinato. La investigación reveló la horrible realidad que todavía es común en las islas aisladas de Malé, la capital de las Maldivas : las sevicias sexuales.
 
En el archipiélago, se estima que 1 de cada 3 mujeres de entre 15 y 50 años ha sido víctima de violencias sexuales o de violación. Además, ningún violador ha sido condenado estos tres últimos años. Según un estudio llevado acabo por UNICEF en el 2009, se cree que 1 de cada 7 niños o niñas ha sido víctima de una agresión sexual.

CONDENADA POR “FORNICACIÓN”

Cuan trágico que fuese el drama, la historia hubiese debido terminar ahí. Cualquier autoridad con un mínimo sentido común hubiese protegido al niño o a la niña víctima de abusos. La policía y los procuradores de las Maldivas optaron por otra lógica: la niña joven fue arrestada, interrogada y acusada de “fornicación” por las autoridades. Estos confirman que la adolescente admitió haber tenido relaciones sexuales consentidas con otro hombre aparte de su padrastro. Este hombre no ha sido ni identificado, ni arrestado o inculpado. Aparte de que la niña joven fue condenada a 100 latigazos y a un arresto domiciliario supervisado durante 8 meses, recibirá su flagelación cuando haya cumplido los 18 años, a no ser de que pida tenerla antes… Zaima Nasheed, una de las portavoces del tribunal de menores en las Maldivas, defendió la dura pena, afirmando que la joven había “cometido voluntariamente un acto contra la ley”, relató BBC.
 
Según las estadísticas del ministerio de la Administración judicial relevadas en el sitio web de información Minivan News, cerca del 90% de las personas reconocidas culpables de fornicación en el 2011 eran mujeres. De los 129 casos de fornicación en el 2011, 104 personas fueron condenadas, 93 eran mujeres de las cuales 10 eran menores.
 
En el 2011, Navi Pillay, la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, denunció la práctica de la flagelación a las mujeres que  han tenido relaciones sexuales prematrimoniales, ya que la flagelación constituye “una de las formas mas inhumanas y degradantes de la violencia contra las mujeres y no debería tener lugar en el ámbito jurídico de un país democrático”. Reaccionando a la historia de la niña joven, Abbas Faiz, investigador de Amnistía Internacional en las Maldivas, declaró por su parte: “es absolutamente escandaloso, sin importar el motivo de la inculpación. Las víctimas de violación y de otras formas de abuso sexual deben recibir protección y apoyo, no deben ser acusadas (…) La flagelación es una violación de la interdicción absoluta de la tortura y de otros tratos crueles, inhumanos y degradantes. El hecho de que una joven de 15 años que ha sufrido mucho sea lapidada es aún mas condenable”. Es importante recordar que las Maldivas firmaron la Convención contra la tortura y otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes de la Carta de las Naciones Unidas el 20 de abril del 2004.

UNA PETICIÓN EN LÍNEA

Más de un millón de personas ha firmado una petición en línea condenando a las Maldivas por haberle causado estragos a la víctima, por el hecho de haber tenido relaciones sexuales antes de casarse con otro hombre. La petición, lanzada por el sitio web avaaz.org, pide al presidente de las Maldivas, Mohamed Waheed Hassan, que intervenga urgentemente. El sitio web quiere “parar esta locura enfocándose en donde le hace más daño al gobierno de las Maldivas: los ingresos turísticos”. Expresándolo en cifras, las Maldivas recibieron mas de 800 000 turistas en el 2010, este sector representa hoy un tercio de los ingresos totales del Estado y cerca del 60% de los ingresos del comercio exterior.
 
En reacción a la ola de indignación internacional, el Presidente Mohammed Waheed Hassan expresó su “shock”. Uno de sus portavoces, Masood Imad, dijo que del punto de vista del gobierno, la joven de 15 años es “una víctima que debe ser protegida y no debe ser castigada por las autoridades” y que este mismo va a “discutir con el ministerio de Asuntos islámicos”  para “modificar” las leyes que existen. Una voluntad que ya parece estar comprometida, al ver las declaraciones recientes  del Partido conservador Adhaalath – los cuales dominan ampliamente el ministerio de Asuntos islámicos. Para el partido ultra religioso: “el objetivo de la sanción es mantener el orden en la sociedad y condenar los actos culpables. No es en lo absoluto un acto de violencia. Debemos hacernos los sordos ante  las organizaciones internacionales que reclaman la abolición de estas penas calificándolas como actos degradantes, inhumanos y como tortura”.