(N)Iceland, tierra de paz

Pierre Belin, en Islandia, traducido por Sylia Amrarene
5 Mars 2014


Islandia es un país frecuentemente alabado por la prensa o por los observadores internacionales. Sería el país donde la gente viva de la mejor manera en el mundo. Dicho Estado con 325 000 habitantes puede también ser orgulloso de ser el país el más pacífico de nuestro planeta. Viaje en una nación donde los primeros colonos vikingos adoraban a Thor, el dios de la guerra.


Imagine Peace Tower | DR
¿Esta pacifista? Francia, la nación de “libertad y derechos humanos”, ¿no le gusta? Entonces, ¡venga a Islandia! Cada año desde 2008, este Estado recibe el precio del “país más pacífico del mundo”, que hace soñar. Dicho precio, que se concede por el Institute for Economics and Peace (Instituto para la Economía y para la Paz), tiene como objetivo de recompensar los esfuerzos exteriores e interiores que hacen la diplomacia, los hombres políticos y los ciudadanos islandeses para promover la paz con, entre otras cosas, la defensa de los derechos fundamentales y de las libertades individuales y colectivas.

Aunque Islandia es un miembro fundador de la OTAN, forma parte de los raros Estados que no tienen fuerzas armadas – con excepción de algunos guardacostas y de un grupo de intervención que cuenta 200 voluntarios, el “Viking Squad”, que participan en diferentes teatros de operación de mantenimiento de la paz. Islandia nunca ha realmente enviado tropas de combate fuera de su territorio, y nunca ha tenido conflicto con sus vecinos. Me diría que es fácil, ¡por la simple razón que es una isla aislada, perdida entre Groenlandia y Noruega! ¿Y quién se preocuparía de este territorio lleno de volcanes, de fuentes de agua caliente y de carneros?

A primera vista, Islandia no tendría muchas ventajas, excepto su geotermia y sus reservas de pescadilla, bacalao o arenque. Aunque representan una importante fuente de ingresos, no son recursos “estratégicos” propiamente dichos. Sin embargo, la situación podría cambiar en los próximos años, con la apertura de la ruta marítima del Norte, sobre la que los portacontenedores procedentes de Asia transitarían. China ya mira el país, pensando en transformarlo en un puerto de base.

Además, una substancia de la región interesa a mucho mundo. No, la respuesta no es el hidromiel, la bebida de los Vikingos, pero el descubrimiento de hidrocarburos en Ártico, que abre los apetitos de los grandes poderes voraces en energía. Entonces, Islandia pacífica será en el centro del ring nórdico,  y deberá mostrar la totalidad de sus talentos como mediador para tranquilizar las tensiones inherentes a dicho tipo de descubrimiento. Como los drakares fueron desechados - ya que no fueron adaptados a los retos contemporáneos según algunos analistas -  y que la temible marina islandesa, lo que significa tres barcos guardacostas que se quedan en puerto a causa de restricciones presupuestarias, no hay duda que los islandeses tendrán mucho que hacer para contener los eventuales problemas que podrán tener lugar.
Aunque Islandia sea una nación independiente sólo desde el 17 de junio de 1944, tiene en su pasado une larga tradición de pacifismo y ha logrado libertarse de la tutela danesa sin violencia. En esta época, Dinamarca fue ocupado por las tropas alemanas y no tuvo ningún elemento de presión para guardar este territorio bajo su protección. La independencia fue obtenida en un ámbito de paz, lo que perpetua une tradición de mediación y de compromiso iniciada muchos siglos en el pasado.     

¡Por Thor, queremos la paz!

Cuando los primeros Vikingos, que fueron de Noruega, desembarcaron en Islandia en 871, descubrieron una isla donde vivieron sólo algunos monjes irlandeses, de manera austera desde el siglo VII. Rápidamente, hubo conflictos entre los colonos cuanto a la repartición de las tierras. Aunque la mayoría de las familias que llegaban de Noruega, Gran Bretaña y Escandinavia compraron sus terrenos a los primeros ocupantes, algunos no dudaron si lanzar duelos mortales. Dicha erupción de violencia casi brindó sombra a las erupciones volcánicas que agitaban la isla.       
 
Para controlar esta violencia, se creó en 930 un Parlamento que se llamaba « el Alpingi ». Se reunía cada verano en el sitio de Pingvellir, al este de la capital, y decidía sobre los diferentes litigios. En el año Mil, el Parlamento otorgó el cristianismo como religión de Estado, que suplantó la religión de los dioses nórdicos sin desbarajustes mayores. Desde hace, la Asamblea fue desplazada en Reikiavik. Entonces, Islandia tiene el más viejo Parlamento del mundo, que sigue funcionando. Sin embargo, no ha funcionado durante algunos años, cuando los daneses gobernaron.
 
El único fenómeno extremadamente violento que trastornó la sociedad Islandesa - excepto los seísmos – fue la reforma luterana del siglo XVI, que engendró una casi guerra civil entre católicos y protestantes. Finalmente, los protestantes lograron en eliminar sus adversarios católicos, lo que instauró una era de paz que sigue perdurando hoy.       

De la « god war » a la « cod war »

Parlamento islandés en Reikiavik | Creditos -- Olivier Morin/AFP
Después de matarse y reconciliarse (más o menos) sobre los asuntos religiosos, los islandeses pudieron examinar las cuestiones económicas. La abundancia de peces en las aguas territoriales atrajo a numerosos pescadores extranjeros. Entre ellos, había bretones, que desafiaron valientemente el frío y las tormentas islandeses, pero también alemanes, escandinavos e ingleses. Tensiones aparecieron ya que dichos extranjeros poseían buques pesqueros de alta mar mientras que la población local sólo tenía barcas para la pesca de bajura. Entonces, las capturas fueron menos satisfactorias, y los recursos pesqueros islandeses estaban saqueados. Pero sin fuerzas armadas, fue muy difícil para ellos imponer sus voluntades.
 
Fue solamente a partir de 1952 que los guardacostas islandeses replicaron y expulsaron los barcos extranjeros de sus aguas territoriales. Estos acontecimientos, conocidos bajo el nombre de “Cod War” - Guerra del Bacalao - afectaron las relaciones con los británicos hasta 1976. En efecto, Islandia amplió su Zona Económica Exclusiva (ZEE) de 3 millas náuticas (5,5 km) a 200 millas náuticas (370 km). Los británicos, ya no autorizados a pescar en dichas aguas, se sintieron lesionados, además del hecho que los islandeses cortaron sus redes de pescar con rezones. En consecuencia, la Royal Navy intervino tres veces, enviando más de 40 buques de guerra para oponerse a los tres de los guardacostas islandeses. Hubo conflictos y embestidas con espolón, y murió un islandés. Felizmente, prevaleció el sentido de la meditación, y se dio la razón a Islandia frente al Reino Unido. Washington presionó Londres para encontrar un compromiso, ya que Islandia amenazaba cerrar su base estratégica de la OTAN en Keflavik y esperaba adquirir buques soviéticos. 

Guerra fría en el país de las fuentes calientes

En 1951, se firmó un acuerdo bilateral con los Estados Unidos: dichos aseguran la protección de la isla contra la amenaza soviética. Una base de la OTAN se instala con más de 3.000 militares para proteger un lugar estratégico: es aquí que los submarinos nuclearios y la aviación americana se abastecen para asegurar la protección del bloque occidental. No obstante, sería erróneo creer que Islandia mantenía relaciones tensas con URSS. Sin fuerzas armadas, beneficiaba de un estatuto de Estado neutral, lo que tranquilizaba Moscú. Así, en 1972, Reikiavik fue elegida para acoger el campeonato del mundo de ajedrez, en el que el ruso Boris Spassky, tres veces campeón del mundo en este ámbito, afrontó el americano Bobby Fischer. Presentado como “el partido del siglo”, este campeonato tuvo lugar en un contexto de guerra fría, y adoptó matices políticos.
 
Irónicamente, catorce años después, es en Reikiavik que se firmará el “fin oficial” de esta misma guerra fría, cuando Ronald Reagan y Mikhaïl Gorbatchev harán un encuentro simbólico los 11 y 12 de octubre de 1986, que desgraciadamente, fue un obstáculo a la cuestión del destierro de los misiles balísticos. Pero la diplomacia islandés, que destaca en la promoción del dialogo y la buscada de un compromiso, es el chantre del pacifismo.

Este país del Atlántico tan pacifico

Los derechos humanos son uno de los principales hilos conductores de la diplomacia islandés, que es también muy activa sobre las cuestiones lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), y la defensa de los derechos de los niños y de las mujeres, a través de campañas de concienciación. A eso se añade la voluntad de promover y defender la libertad de expresión: el sitio WikiLeaks es administrado por la sociedad de derecho islandés Sunshine Press Production desde octubre 2010, ya que divulgó informaciones confidenciales, lo que suscitó la ira de Washington.     
 
Para rematar la situación y mostrar a los socios del otro lado del Atlántico que no están de acuerdo con su política exterior, Islandia fue el primer país de Europa occidental que reconoció, en el 15 de diciembre de 2011, el Estado de Palestina “como Estado independiente y soberano dentro de sus fronteras de antes de la Guerra de los Seis Días de 1967”, y anunció el establecimiento de “relaciones diplomáticas llenas y enteras”. Islandia también votó en favor de la admisión de Palestina en la UNESCO en octubre de 2011, y para el levantamiento de Palestina al estatuto de “Estado observador non miembro de la ONU” en noviembre de 2012.    
 
Dicha diplomacia ambiciosa hace frente al desacuerdo de los americanos, quienes no entienden tal ingratitud de un país que protegieron durante más de 60 años. Después del desembarco de los ingleses en la isla en 1940 para prevenir una invasión alemana, la ciudad de Keflavik (40km al Sur-Oeste de la capital Reikiavik) se volvió en una base militar importante de los Aliados. Los Americanos, sucediendo a las tropas británicas en 1941, trajeron 50.000 soldados (la población de la época contaba 100.000 habitantes). Fue un real desbarajuste para los habitantes ya que la cultura americana transmitió una multitud de aspectos positivos y negativos: tecnología, medicina, medios de transporte, paro también tabaco, bebidas azucaradas, alcohol, junkfood (comida basura). Una cultura difundida por el cinema Hollywoodense, que erigirá la sociedad islandesa como trasera, y que la guiará hacia la vía virtuosa del auge económico.            

Sin embargo, la violencia económica, social y cultural tan temida que pudiera resultar de dicha influencia americana fue más bien contenida. Prueba suplementaria que pacifismo puede rimar con seguridad, los policías no tienen armas, y la tasa de criminalidad está muy baja allí: hay menos de dos homicidios per año. De manera paradójica, más de 90.000 armas se inventarían en Islandia, es decir aproximadamente una arma para tres habitantes. Les utilizan solamente eficientemente para la caza de aves, y también para la caza de ballenas, que es un aspecto oscuro de la sociedad islandés.    

Imagina la paz en (n)Iceland

A veces llamado Niceland (el amable país), Islandia sigue haciéndose una imagen antimilitarista. En el 9 de octubre de 2013, Yoko Ono, viuda de John Lennon, encendió de nuevo la torre “Imagine Peace”. Es un monumento que fue inaugurado en Islandia en 2007, como homenaje al cantante. Se trata de una especie de “torre de luz” proyectada desde de un zócalo de piedra blanca, todos los días entre los 9 de octubre y los 8 de diciembre de cada año (respectivamente la fecha aniversario del nacimiento y de la muerte del cantante). En el monumento, la frase “Imagina la paz” es grabada en 24 diferentes idiomas, y como referencia a la canción Imagine compuesta por Lennon. Más allá del aspecto simbólico de este acontecimiento, Islandia piensa en colocarse entre los Estados neutros que podrían ayudar para resolver los conflictos en el mundo. Vasto programa. Pero ciudadanos, hombres políticos y diplomáticos islandeses están motivados para afrontar este labor titánico, o utópico para los más pesimistas.      
 
Así, Islandia ha demostrado que merece totalmente su estatuto de país el más pacífico de este mundo donde las naciones siguen lastimándose. Quizás se pueda subrayar también el hecho de que no tener grandes compañías nacionales confiere una cierta independencia: no compañías petroleras, no grandes instituciones financieras, no industrias de armamento para las que se deben defender los intereses al exterior del territorio. Los descendientes de los bárbaros vikingos son la prueba que es posible sosegarse con el tiempo, promoviendo el pacifismo. ¡Y tienen razón!