Un templo universal de todas les religiones en Kazan

Marie Pothin, traducido por Fanny Lutaud
8 Juillet 2015


Desde el año 1994, a orillas del Volga en Rusia, un lugar extraordinario intenta que se reúnan y se encuentren las grandes religiones de nuestro tiempo. Uniéndose al rico patrimonio arquitectónico de Kazan, este “templo universal” es el proyecto del artista visionario Ildar Khanov, un pintor-escultor monumentalista originario de la ciudad.


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La ciudad de Kazan se fundó alrededor del año 1 000 y es una de las metrópolis más antiguas de Europa del Este, después de Praga y Kiev. Kazan es la capital del Tartaristán, una provincia rusa con una historia rica y antigua, y es la tercera ciudad más importante en términos de turismo en Rusia, después de Moscú y San Petersburgo.

La atracción principal de la ciudad es el Kremlin, que se construyó durante el periodo musulmán de la Horda de Oro y del Kanato de Kazan. El Kremlin de Kazan fue conquistado por Iván el Terrible en el año1552 y se erigió así como centro cristiano de los países del Volga. Es la única fortaleza tártara que permanece en Rusia y hoy es un importante lugar de peregrinación.

Un lugar de encuentro único

Sin embargo desde hace veinte años, otro edificio tan extraordinario atrae la mirada de sus habitantes y de los turistas de paso a orillas del Volga. A primera vista, se ve una iglesia ortodoxa un tanto original, quizá fantasiosa, de inspiraciones orientales con múltiples torres.

Sin embargo en la cima de estas torres, al lado de las tradicionales cruces, se distinguen estrellas de David, medias lunas musulmanas y cúpulas chinas. Lejos de ser una simple iglesia, este “templo universal” se introduce como un lugar donde se comparten y se encuentran todas las religiones.

Este enorme complejo arquitectónico, el “templo universal” no puede ser definido como una simple unión de mezquitas, sinagogas, iglesias y otros templos budistas. Al contrario, jamás se celebra oración, misa, o ceremonia alguna y ningún altar o ningún minarete se construyó.

La razón es más evidente de lo que parece: para Ildar Khanov, el iniciador del proyecto, la idea nunca fue “armonizar todas las religiones, que tienen su historia y una necesidad cultural propia”. El objetivo principal era “acercarlas y sobre todo ofrecerles un lugar de encuentro y de comunicación. No es un lugar de culto sino de cultura”, confesaba Ildar Khanov al Figaro en 2012.

Fruto de una revelación

Sería el Cristo en persona quien habría pedido al artista que se dedique a dicho proyecto, durante una noche del año 1994 en la que se le habría aparecido y le hubiera dicho “Te levantarás al amanecer, tomarás una pala en el cobertizo y empezarás a construir un templo universal.”

Aquella intervención llegó en un momento adecuado. En efecto en dicha época Ildar Khanov estaba totalmente desocupado. Después de haber estudiado en los años 60 en el Instituto Sourikov, la escuela de arte de Moscú, regresó a Tartaristán y empezó a trabajar. Desde 1970, la ciudad de Naberejnye Tchelny, ubicada a 225 kilómetros de Kazan, está llena de esculturas y fuentes del pintor-escultor monumentalista.

Ildar Khanov, quien fue miembro de la Unión de artistas de la Unión Soviética, trabajó y vivió principalmente gracias a los pedidos del Estado y del Partido Comunista. Pero la caída progresiva de la Unión Soviética y la perestroika de Gorbachov provocaron una escasez del trabajo, que luego fue inexistente. La intervención divina y este nuevo pedido le permitieron encontrar un nuevo medio para expresar su arte y sus múltiples talentos.

Un proyecto global

En 1943, cuando tenía tres años, el Cristo se le apareció a Ildar Khanov durante una experiencia cercana de la muerte. Según él, con esta ocasión adquirió dones de adivino y de curación que, asociados con el aprendizaje de la acupuntura y de la medicina china, le permiten curar todos los males. Durante varios años, Ildar Khanov dice que ha recibido a más de 300 pacientes cada día en el recinto del complejo donde se halla el templo.

En efecto el templo solo representa una pequeña parte del proyecto monumental del artista, que al final hubiera querido “crear un centro ecuménico de historia y espiritualidad, una escuela de arte para los niños, un orfanato, un centro de desintoxicación, un museo de arte pictórico”, un lugar en el que los cuerpos y espíritus podrían ser curados.

Ildar Khanov tiene como proyecto aún más ambicioso construir una nueva ciudad un poco más abajo a orillas del Volga. Estaría dotada de estructuras médicas y culturales, como un centro de desintoxicación, un orfanato, un conservatorio, etc. Dicho proyecto también planea construir el memorial más grande del mundo dedicado a la Shoah.

Estos grandes proyectos probablemente no verán la luz: Ildar Khanov falleció en el 2013, a la edad de 74 años. Si el “templo universal” ya se encuentra a orillas del río Volga, solo reúne a cuatro de las dieciséis religiones que el artista quería reunir.